Caminando por el Central Park: día 2

Continuando con la visita al parque acá les dejó el 2do día.

A decir verdad terminé caminandolo de pura casualidad: ese día había salido muy temprano del departamento, había estado dando vueltas y tipo 4 de la tarde había empezado a refrescar un poco. Teniendo en cuenta que ya era mi 6to día en la Gran Manzana en los cuales no había parado ni un minuto pensé qué tal vez no sería mala idea volver temprano, darme una ducha, comer algo mientras boludeaba en internet e irme a dormir relativamente temprano para poder recuperar energías para los días que faltaban.

Decidido esto, me tomé el 6th Avenue Express de línea B del Subway en la estación 34th St. Herald Square para bajarme en la 96 St. y de ahí caminar unas 10 cuadras al departamento.  Faltando 2 estaciones, llegamos a la de la 81 St que es la que te deja justo en el Museo de Historia Natural. Como me considero una persona impulsiva en ciertas ocasiones, medité respecto a si bajarme para conocerlo aunque sea desde afuera pero a costa de que ahora mi caminata sería mucho más larga. Sin pensarlo 2 veces y teniendo en cuenta que tal vez no volvería a pasar por ahí, me bajé. La verdad que es un espectáculo imponente ver semejante edificio ni bien uno sale de la boca del subte.

Fachada del museo.

Monumento a Theodore Rooselvelt.

No podes no sentirte atraído por la arquitectura de NY.

Quise entrar pero no recuerdo por qué razón no pude y me dije: “Bueno, vuelvo otro día”. ¿Qué pasó? Nunca volví, así que quedó como cuenta pendiente para el próximo viaje.

Bueno, había que empezar a patear. Yo estaba en la Central Park West con calle 81 y tenía que ir hasta la Avenida Lexington con calle 108, ¡algo así como unas 30 cuadras! Por suerte caminar es algo que no me molesta, de hecho lo disfruto mucho cuando tengo mis auriculares y tiempo libre. Así que sin pensarlo encaré a través del parque, lo que me permitiría conocerlo un poco más.

Como comenté en el post anterior, el último lugar que visité aquel 1er día había sido el Teatro Delacorte y se dio la casualidad que estaba entrando no muy lejos de ahí. Por suerte, tenía la cámara a mano y el cielo se había despejado lo que hacia que me encontrara ante una típica tarde de invierno: fría pero con una sol que daba un panorama espectacular. ¡Además tenía una compañera de ruta de lujo!

Como me había quedado con las ganas  y no estaba tan lejos puse rumbo a un sitio emblemático, visto en cientos de películas y millones de fotos: The Great LawnEse pulmón dentro del gran pulmón, es un espacio de casi 55 hectáreas que en primavera y verano es lugar obligado para hacer picnics, jugar al béisbol (tiene 4 zonas de bateo si mal no recuerdo) o al basket, o simplemente tirarte al pasto en tu hora de almuerzo escapando un poco de la vorágine que se encuentra a sólo 5 cuadras.  Al no tener árboles en el medio, solo a los costados bordeandolo, te dan una muy buena vista del skyline del Midtown Manhattan.

Lamentablemente en la época en la que fui, pleno invierno, se encuentra cerrado. Calculo que para preservar el césped lo mejor posible ya que la suma de bajas temperaturas y gente pisandolo no da buenos resultados.

Estoy casi seguro que el invierno es mi estación preferida del año…

Siguiendo camino hacia el norte del parque me encontré este puente que pasa por arriba de la calle 86.

Luego de cruzarlo llegué a otro lugar que realmente te deja boquiabiertoo al ver lo gigante que es y te hace pensar en lo chiquito que debes quedar al lado de él: la Reserva Jacqueline Kennedy Onassis. Como su nombre lo dice es una gran reserva de agua creada en 1862 con el fin de proveer agua a la ciudad: se calcula que contiene aproximadamente 3 billones de litros de agua. Es famosa por el camino que la rodea, de casi 3 kms de extensión, que es utilizado por cientos de personas para correr. Desde su construcción se la conoció como Central Park Reservoir pero en 1994 adoptó el nombre actual en homenaje a la ex primera dama. De más está decir que la vista es fascinante hacia donde se mire.

Normalmente soy anti-selfie pero ¿cómo resisitirme a una foto con ese fondo?

El sol ya estaba cada vez más bajo lo que hacía que el frío se empezara a notar cada vez más pero yo la estaba pasando tan bien realmente no había reparado en que ya había pasado casi hora y media desde que entré y como el frío no es un gran inconveniente ya que no lo sufro mucho, no era algo que me importara. De todas formas, tenía que apurar el paso.

Ahí nomás de la reserva está lo que podríamos llamar uno de los tantos hermanos menores del Great Lawn: el North Meadow, que es una zona en la cual además de béisbol y basket se puede practicar fútbol. 

Centro de salud Terence Cardinal desde el North Meadow.

Comentario aparte para las calles internas del parque que hacen un panorama muy lindo.

Había llegado a la salida del parque, ahora estaba a solo 5 cuadras del departamento. El agotamiento y el frío ahora si estaban empezando a sentirse y como la parte norte ya la conocía porque era por la que tenía que caminar para tomar uno de los subtes, di por terminado el paseo. No sin antes aprovechar para sacar otra foto al centro de salud desde los Jardines del conservatorio.

Ya cada vez faltaba menos por conocer. Lo mejor aún estaba por venir.

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