Caminando por el Central Park: día 3

Antes que nada les quiero comentar que este fue el mejor de los 3 días que fui al Central Park, por lo cual es el día que más fotos tomé así que acá voy a poner algunas más que lo habitual. Así que pido disculpas de antemano si se hace muy largo.

Lamentablemente el viaje a Nueva York estaba llegando a su fin. Mis ganas de irme eran nulas, como cualquier viajero, ¿no?. El último día antes de partir a Orlando, luego de un desayuno bastante poderoso en un típica cafetería americana, tenía unas horas libres y como estaba cerca de la intersección de la 5ta avenida con la calle 59 (esquina sudeste del parque) decidí que iría a dar una vuelta y a cumplir con algo que me había prometido a mi mismo el 1er día que lo visité.

Me enamoré de esta cafetería y su estilo bien americano.

Livianito, como para hacerle frente al frío y la caminata que me esperaban.

Desde la esquina donde me encontraba se puede ver el lujoso Hotel Plaza (¿hace falta que nombre las innumerables películas tomaron su lobby como locación?), la famosa tienda de Apple y  la Grand Army Plaza.

Entrando al parque pasé por la puerta del mítico zoológico de la ciudad, al cual por un momento se me ocurrió entrar pero como vi que estaba bastante bastante concurrido desistí enseguida. De todos modos, algún día me gustaría poder conocerlo. Por fotos que he visto me pareció muy bonito así que está en mi lista de prioridades para la próxima visita. Seguí camino y me encontré con lo que llaman the summerhouse (casa de verano); como su nombre lo indica la deben usar en verano como lugar de esparcimiento. Personalmente creo que es un muy buen lugar para tomarse un mate con unos bizcochos (bien de argento).

Puntualmente quería conocer la famosa Bethesda Terrace ya que las veces anteriores agarré en direcciones contrarias. No podía visitar el parque sin conocer uno de los más emblemáticos lugares de ahí. En el camino pasé por la Grand Pergola, un lugar que calculo que en primavera o verano, con todas las enredaderas florecidas debe ser un espectáculo.

Caminé un par de metros y llegué: es un lugar imponente y uno queda paralizado al ver que está en uno de los lugares que siempre soñó conocer.

Para entrar se puede elegir 2 opciones: bajar la escalera secundaria que te lleva al túnel que pasa por debajo de la Terrace Drive que te deposita en la parte central de la terraza. La otra opción es cruzar la calle y luego tomar las escaleras principales, ubicadas una a cada costado del túnel. Ambos caminos desembocan en el mismo lugar. La Bethesda Terrace tiene un fuente que lleva el mismo nombre y está a orillas del lago. Su construcción se inició en 1859 y duró 4 años.

Vista de la escalera secundaria.

Los detalles del techo son espectaculares.

En esta foto se pueden ver las dos escaleras principales a cada lado del túnel.

La Bethesda Fountain.

Desde la fuente, mirando hacia la derecha, se puede ver The Loeb Boat House Central Park, que es un restaurant y también un lugar para alquilar botes para pasear por el lago entre los meses de abril y noviembre.

La fuente y la terraza vistas desde la orilla del lago.

Luego de la terraza llegó el momento de cumplir la mini promesa que me había hecho la 1ra vez que fui al parque: tenía que sentarme en un banco de Strawberry Fields, poner un canción de Lennon y no pensar en nada, sólo disfrutar del momento. Siendo fanático de The Beatles sentía que debía hacerlo, que tenía que poder, a mi manera, rendirle tributo y darle las gracias a alguien que me había dado tantas alegrías con su música. La 1ra vez que fui a ese lugar tenía el celular sin música cargada por eso había prometido que volvería. Y así fue.

A alguien se le ocurrió escribir la fecha de ese día.

Por suerte esta vez el tiempo estuvo mejor que la otra y el sol hizo que fuera un momento mágico. Puse “Jealous guy”, cerré los ojos y traté de caer en la realidad del lugar donde estaba y lo que eso implicaba. Al terminar la canción estaba llorando. Me habre quedado ahí como una media hora pero realmente lo hubiese hecho todo el día.

Strawberry Fields y el Dakota al fondo. #CentralPark #NYC

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Habiendo realizado uno de los tantos sueños que cumplí en este viaje decidí seguir adelante con mi paseo. Así que caminando y guiándome con el GPS del celular llegué a The Mall, un corredor interno de unas 6 cuadras de largo que van desde la Bethesda Terrace hasta Olmsted Flower Bed. Como no podía ser de otra manera, lo había visto en montones de películas y series y es un lugar que no te decepciona en absoluto.

Vista hacia Bethesda Terrace.

Vista hacia Olmsted Flower Bed.

Luego de recorrer The Mall por completo se llega a Olmsted.

Lo gracioso de la historia es que cuando fui a hacer “check in” en Foursquare me salió un tip de un argentino, un desconocido para el mundo de internet: Sir Chandler, ¿les suena?

No muy lejos de ahí, caminando hacia el sur pasé por The DiaryChess and Checkers: El 1ro es un centro de información y de venta de souvenirs pero originalmente, en 1870, fue concebido como lugar para la venta de leche fresca por la dificultad que había en conseguirla. Tiene una estilo de construcción gótico que realmente, con el ambiente del parque alrededor, hacen un escenario muy lindo. El otro fue pensado y construido originalmente como lugar de juego para niños y que en 1952, con fondos privados, fue acondicionado para otorgar un lugar donde la gente puede ir a jugar al ajedrez, damas, backgammon y domino. Uno puede llevar sus propios piezas o utilizar las que ahí ofrecen. Un buen plan para una tarde primavera.

The Diary.

Chess and Checkers.

Así, casí después de 2 horas y media fue como llegué al ultimo lugar que recorrería: el Victorian garden amusement park. A pesar de, como su nombre lo indica, ser un parque de diversiones en realidad esto es así entre los meses de Junio a Septiembre. Durante el invierno es conocido como la pista de hielo de Wollman Rink. La versatilidad de los neoyorquinos para hacer un uso optimo de las instalaciones es sorprendente. Como estábamos en pleno invierno había gente patinando y el fondo de los rascacielos le daba un toque especial al momento. Si hubiese estado nevando, hubiese sido la frutilla del postre.

No podía irme del lugar sin ver 2 cosas, una clásica y la última bastante graciosa:

Túnel donde se filmó la famosa escena de las palomas en “Mi pobre Angelito 2”.

Big Bird más solo que Adan el día de la madre.

Esta en cada uno interpretar cuál es cual jeje.

Y bueno, así fue como me despedí del Central Park. Aunque me quedaron lugares por conocer, lo recorrí bastante y las prioridades que me había impuesto las cumplí. Algún día volveré por el resto…

 

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