Un reporte de vuelo algo raro: volando en un avión flower power

En noviembre del 2009 mi primo, que es piloto privado de avión, me llama un día invitándome a volar a la semana siguiente. Sin dudarlo y como ya habíamos tenido un intento fallido de volar juntos, acepté sin ninguna objeción. En esa época la escuela en la que él volaba estaba en la base aérea de Morón, de donde saldríamos para, literalmente, donde nos lleve el viento jejeje. Lo que más me causó intriga fue la frase: “¡mira que para volar el avión en el que vamos a ir hay que tener huevos!” jejeje El día pactado llegamos a Morón pasado el mediodía ya que teníamos turno para la 13 hs y había que preparar plan de vuelo y hacer la inspección pre vuelo.

Plataforma de Moron.

Ya de entrada tuvimos un percance ya que nuestro avión se había quedado en el aeropuerto de San Fernando por un problema de instrumentos que estaban tratando de resolver. Así que nuestra salida se demoraría 45 minutos como mínimo, que en realidad terminó siendo una hora pero que no fue una molestia en absolutos ya que estar en un ambiente aeronáutico como es un aeropuerto nunca es aburrido. Por este percance, y teniendo en cuenta que no había nadie que fuese a necesitar el avión después de nosotros, la dueña de la escuela nos dice que tendríamos una “yapa” para disponer del avión media hora más en compensación. Muy buena gente. Lamentablemente me enteré que esa señora es familiar directo del piloto que falleció la semana pasada en el accidente en el Río de la Plata, mis condolencias para ella y su familia. Aprovechamos el tiempo libre para ir adelantado y fuimos a la oficina ARO/AIS a llenar el plan de vuelo y chequear la meteorología, ya sabíamos que estaba CAVOK pero había que saber los vientos. Volaríamos visual a 1000 fts de altura y nos iríamos para General Rodriguez y una vez allí seguiríamos hacia Luján para sobrevolar la ciudad, más específicamente la Basílica. Terminada esta tarea nos sentamos a la sombra, ya que hacía bastante calor, a metros del Boeing 737 que forma parte del Museo Nacional de Aeronáutica.

¡Si los habré escuchado rugir en AEP!

Estabamos tranquilos pensando en nada cuando de repente mi primo me palmea y me dice “ahí está nuestro avión”. ¡Yo no podía creer lo que estaba viendo! ¡Iba a volar en un avión ploteado con flores de todos colores! Ahí fue cuando entendí lo de “los huevos para volar” jejeje. Siempre tan gracioso mi primo. Igual debo admitir que el Cessna 172 estaba muy bueno, impecable por dentro y por fuera.

¡Que tripulación, mamita! Otra que los pilotos más locos del mundo.

¡Hasta los comandos tenían flores ploteadas!

Verificamos que el combustible abordo fue el suficiente y nos dispusimos a irnos. Comunicamos con la torre de Morón y pedimos permiso para el rodaje. Llegamos al punto de espera de la cabecera 01 y a esperar a que otro avión en final aterrizase para ocupar y mantener hasta que pudiésemos despegar. Todo esto controlado por la torre, obviamente. Pasadas las 14 hs nos autorizaron a despegar, aplicamos potencia y al aire cuando todavía teníamos más de 3/4 de pista por delante: irónico que un monomotor opere en un aeropuerto con una pista de 3000 mts (casi la misma longitud que la 17/35 de Ezeiza) cuando no utilizas más que 500 como mucho. No habíamos llegado al final de la pista que ya estábamos con 500 fts de altura virando por izquierda para incorporarnos a nuestra ruta prevista. Nos despedimos de la torre y ahora solo quedaba disfrutar del vuelo y la vista.

Instalaciones del museo.

La plataforma desde el aire.

Que lindo se ve el BAC.

En un momento, estando ya en vuelo recto y nivelado mi primo me tira un “Pepo, agarra los comandos”. Se me vino el mundo abajo y se me lleno el c*lo de preguntas: por un lado estaba contento por tener ante mi la posibilidad de volar un avión pero también sabiendo las responsabilidades que implica eso. Así que luego de unos segundos de una intensa lucha mental interna, le hago caso (obviamente que él controlando en todo momento lo que yo hacía) no tengo palabras para escribir esa sensación que tenes cuando lo “sentís” en tus manos. Iba duro como rulo de estatua producto de los nervios (ahí es cuando me di cuenta la diferencia entre volar en la vida real y en el FSX jejeje) pero de a poco me fui soltando. Nada de cosas raras, ni siquiera un viraje, solo mantenerlo recto y nivelado, más que suficiente para una 1ra vez. Luego de 5 eternos minutos devuelvo los mandos y trato de asimilar lo que acababa de pasar. ¡Era mucho para mi! Llegamos a General Rodriguez, 1ra etapa de vuelo completada así que ahora estábamos camino a Luján. Cuando teníamos la ciudad a la vista mi primo sugiere de bajar en el aeroclub cercano y estirar un rato las piernas, le respondo que por mí no hay drama así que corregimos rumbo y entramos en una final larga de la pista 33. Tocamos suavemente, rodamos a la plataforma, paramos el motor y abajo a descansar. Dimos una vuelta por el lugar, mi primo aprovechó para que le firmaran el libro de horas.

Pista 33 a la vista.

A pesar de las flores, fachero el Cessna.

Pasados 20 minutos retomamos viaje despegando por la misma cabecera, la ciudad nos quedaba a la izquierda pero como por seguridad hay que volar sobre ella con cierta altura y no lográbamos alcanzarla tan rápido, hicimos un giro hacia la derecha para luego volver sobre la vertical del aeroclub y de ahí hacia la Basílica. En el medio vimos este castillo bastante particular, escondido entre árboles. Y así llegamos a Luján: Un amplio viraje para tener la vista por un buen rato y finalizado el mismo ponemos proa a Morón ya que todo lo bueno dura poco. La vuelta transcurrió sin novedades, admirando de nuevo el paisaje y deseando tener un fuerte viento de frente que nos demorara un poco (cualquier cosa con tal de estar un rato más allá arriba jejeje)

Morón a lo lejos.

Al igual que la torre del Parque de la Ciudad.

Y la I Brigada Aérea “El Palomar”.

Sinceramente no recuerdo cuanto tiempo tomó cada tramo pero no pasó mucho hasta que divisamos la estación de trenes Libertad, que forma parte del recorrido del Ferrocarril Belgrano Sur, que es el punto en la cual se le informa a la torre de Morón la posición del avión para que autorice el ingreso al circuito de aproximación. Nos recibió y autorizó a inicial (cuando el avión queda paralelo a la pista con dirección opuesta a la del aterrizaje) con 500 fts

Entrando en inicial.

Nos mantuvimos en inicial por unos 3 minutos y viramos a la izquierda para entrar en básica (cuando el avión queda a 90º de la pista) En ese momento nos autorizaron para aterrizar así que viramos para entrar en final corta y nos dispusimos a aterrizar por la misma pista de la que habíamos despegado.

Virando para entrar en final.

Una vez aterrizados despejamos la pista por la calle de rodaje más próxima para dirigirnos finalmente a la plataforma. Llegamos, apagamos el motor y liberamos frecuencia. Chequeo post vuelo y listo. Luego de una hora y media de pura emoción volvimos a poner los pies en la tierra, a conectarnos de nuevo con la realidad, pero con la sensación de haber pasado un muy buen momento y pensando enseguida cuando se repetirá. Esperemos que muy pronto…

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