Boeing suma dolores de cabeza con el 787

¿Viste cuando algo no te sale y decís “esto está malparido desde el principio”? Bueno, eso mismo deben estar diciendo en este momento en la fábrica de Boeing.

Es de muy público conocimiento los problemas que tuvo el 787-8 desde antes que pudiese ser entregado el 25 de septiembre del 2011 a All Nippon Airways (ANA):

  • Sobrepeso en las primeras unidades fabricadas.
  • Desabastecimiento de los distintos materiales para la construcción.
  • Atraso en el desarrollo del software que utilizaría el avión.
  • Demora en la certificación de los motores.
  • Una importante huelga de los empleados de la fábrica que para por completo la cadena de montaje de la misma.

Luego de superado todo esto se logró hacer la entrega, con más de 3 años de demora, y Boeing pensó que finalmente todos serían felices, pero gran error. A principios del 2013 la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ordenó que todos los 787 quedasen en tierra sin poder volar luego de que se descubriesen problemas con sus baterías. Luego de 4 meses, y perdidas por parte de la empresa estadounidense de casi 600 millones de dólares, un vuelo Ethiopian Airlines llevó de nuevo al 787 a los aires.

Y ahora es el turno del 787-9. En teoría este modelo debería entrar en servicio este mes con la aerolínea Air New Zealand.

Recientemente salió a la luz la noticia de que Boeing le pidió a la FAA un permiso de exención para que el 787-9 pudiese ser entregado sin problemas. ¿Y por qué lo pidió? Porque se descubrieron 2 problemas:

  1. El menos grave es la falla en el dial que controla la selección de altitud en el Mode Control Panel (MCP) y hace que sea poco confiable: por ejemplo, cuando queres selectar una altitud de 37.000 pies por error podes llegar a selectar 36.000 o 38.000 ya que al parecer no ofrece la resistencia apropiada a la fuerza de torsión que se le aplica. Pero no es nada terrible, que se soluciona avisándole a los pilotos que presten especial atención a este ítem.
  2. El que reviste mayor gravedad es el del condensador del generador de la RAT (Ram Air Turbine) es poco confiable y tendiente a fallar: este turbina proporciona energía para mantener alimentados los controles primarios del avión así como los instrumentos esenciales, nada más permitiendo llegar a aterrizar de emergencia. Por eso este problema es más crítico que el anterior ya que ante una falla de los motores es necesario el uso de la RAT, si hay un problema con el generador de la misma no habría forma de controlar el avión y podría tener consecuencias importantes.

Boeing dice que una falla de ambos motores es algún que muy raramente pueda suceder y pide la exención  hasta febrero alegando que esa sería la fecha en la que podrían tener rediseñada, instalada y certificada la RAT por lo que se demoraría la entrega 9 meses. Y me imagino que no quieren saber más nada con retrasos.

Hasta ahora la FAA no se ha expedido y habrá que ver como lo hace. Todos queremos al 787-9 surcando los cielos pero no queremos que por un falla muy poco probable haya incidente o accidentes con víctimas fatales. Hay que esperar. Mientras, Boeing ya está cruzando los dedos.

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