Viajando a Barranquilla desde Buenos Aires.

A fines del 2010 volví a viajar a Colombia de vacaciones. Mi destino sería Barranquilla y la aerolínea elegida, como la mayoría de las veces que viaje a ese país, fue Avianca. En parte porque ofrecía mejor precio que Lan, Copa y Aerolíneas (por esta última debería viajar en otra aerolínea hasta Barranquilla), porque tiene menos escalas que Lan y porque opera mejor equipo que Copa (hay que comerse casi 7 horas arriba de un 737). El viaje hasta Bogotá lo haría en un A330 y la continuación hasta Barranquilla en un Fokker 100 (F100 de ahora en más), así que meses antes ya estaba emocionado.

Si mal no recuerdo, era lunes y el vuelo salía las 7:45 hs así que como enfermo que soy, a las 4:30 ya estaba en el aeropuerto porque en aquella época Avianca aún no tenía habilitada la función para hacer el web check in fuera de Colombia ¡y yo 6 horas sin ventanilla no viajo! Creo que cuando llegué ya había gente chequeandose pero la fila era corta así que respiré aliviado, mi ventanilla estaría asegurada. Despacho las valijas, me dicen que las retiro directamente en Barranquilla y me dan los boarding pass de ambos vuelos. No recuerdo el número de fila pero si que ambos eran del lado izquierdo, un poco más atrás del ala y en el F100 pegada también al motor como en el viaje en MD entre JFK y MCO.

Paso seguridad, luego migraciones y de ahí a la Terminal A (creo que a la puerta 8) y a sacar fotos a lo que había por ahí. Eran épocas en que la Terminal C aún estaba en obras, estaban las viejas y queridas puertas 11, 12 y 13 de la Terminal B y el Jumbo todavía operaba para Aerolíneas, ¡cuantos recuerdos!

El LV-ZPJ preparandose para su vuelo a Caracas.

A321 de Taca y la Terminal C en construcción al fondo.

Épocas de cuando Lan aún operaba los A318.

Y de repente llegó la reina de Aerolíneas.

El Jumbo entrando a la puerta 12.

Y también apareció el A330 que me llevaría.

La parte más triste de Ezeiza.

El LV-ZPJ yéndose.

El primer 767 con winglet de Lan Argentina: el CDQ (“cara de queso” como se lo conoció en el ambiente aeronáutico)

En resumidas líneas el vuelo fue tranquilo, el pitch para en económica del A330 es muy bueno y la reclinación del asiento es aceptable como en casi todos los aviones long hall. El servicio de abordo para este vuelo consta de un desayuno, elección entre omelette o huevos revueltos, a la hora de haber despegado y luego a falta de 1 hora para llegar un sandwich de jamón y queso riquísimo. La aproximación a Bogotá es siempre muy linda por lo pintoresco del paisaje, lástima que no me tocó la VOR-C.

La VII Brigada Aérea de la Fuerza Aérea en la localidad de Moreno.

Llegando a Bogotá.

Llegamos, hice migraciones y de ahí tomé el micro que te lleva al Puente Aéreo, de donde salen los vuelos nacionales de Avianca. En el camino aproveché la buena vista que tenía para sacar estas fotos.

El A330 en destino visto el micro.

Avianca todavía operaba 767.

Boeing 707 de la Fuerza Aérea Colombiana apodado “Zeus”.

Y este era el “Jupiter”, el Boeing 767 también de la Fuerza Aérea Colombiana.

El Dorado también estaba en obras para su nueva terminal.

Plataforma de la empresa carguera Aerosucre.

Calculo que habré llegado al Puente Aéreo casi 2 horas antes de la salida de mi vuelo así que no me quedaba más que pasear por la terminal, aunque la verdad no hay mucho para hacer ni para ver, así que me fui para la zona de embarque donde la vista es un poco mejor y más divertida. La particularidad de esta terminal es que vos tenes salas de embarque para cada vuelo pero el abordaje lo haces caminando desde ahí por un pasillo a la puerta que tenga asignado tu vuelo y se hace por escalera. Algo así como un mix entre manga y posición remota. Muy bueno para sacar buenas fotos a la plataforma.

La sala de embarque bastante concurrida.

Llegando a la escalera para abordar el F100.

Según Airfleets Avianca tuvo desde el 2006 hasta el 2012 15 F100 operativos en su flota: 3 provenientes de la aerolínea peruana Wayraperú, 2 de Oceanair (calculo que los recibió cuando adquirió esa empresa brasileña que luego terminando convirtiendose en filial) y los 10 restantes de American Airlines. La particularidad es que sin importar de que empresa proviniesen, todos habían sido entregados originalmente a American Airlines entre 1992 y 1994, o sea que tenían 17 años de antigüedad promedio al momento de mi viaje. El que me tocó en esta ocasión fue el HK-4437 al cual se le notaban los años pero seguía siendo una maquina.

Detalle de las marcas de la posición de los flaps.

Momentos antes de cerrar puertas y hacer  las operaciones del aeropuerto se hacían usando las pistas 13 pero justo cuando ya estamos para rodar se cambió la configuración y pasaron a operar con las pistas 31. Y como comenté, cuando se opera así la 31 izquierda es la destinada a los despegues, lo que resultó en un dolor de cabeza y una demora de casi 40 minutos porque el rodaje se alargó un poco en distancia y además todos los aviones que estaban por delante nuestro, algunos ya en la cabecera 13, también tenían que cambiar y ellos tenían la prioridad. Para que se guíen les dejo una captura de pantalla para que vean las diferencias (pido disculpas pero lo rudimentario jeje)

Mapa BOG

Y ya que estaba aproveche para capturar algunas cosas extrañas para los cielos argentinos.

2 Airbus de Taca, un 767 de Avianca, la cola de un Airbus de Lan y un 737 de Xtra Airways (aerolínea totalmente desconocida para mí)

767 de Tampa Cargo

Los 2 primeros A320 que operarían para Viva Colombia.

A300 de FedEx y a su lado el A330 que me trajo, calculo que esperando para algún vuelo más tarde.

Luego de la espera interminable fue nuestro turno para el despegue: juro por mi vieja que despegamos sin flaps y pensé que íbamos a hacer la gran Lapa pero después confíe en que la tribu sabía lo que estaba haciendo así que me relajé. La SID elegida implica un viraje hacia la izquierda para ganar altura antes de poner rumbo hacia el norte, pasando previamente por la vertical del aeropuerto lo que da una vista muy buena.

La pista desde la cual habíamos despegado hace instantes.

Por suerte después de pasar el grueso de las capas de nubes apareció el sol que nos acompañó todo el viaje.

El servicio de abordo de Avianca para vuelos nacionales consta de una café o jugo y nada más, razonable para vuelos cuyo duración nunca supera la hora y minutos. Más o menos a los 40 minutos de haber despegado empezó el descenso al Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz que sirve a la ciudad de Barranquilla. Lamentablemente estaba nublado también en esa ciudad así.

El aterrizaje fue por la pista 05 luego de una final larga.

Rerversores y spoilers desplegados y despejando por la calle de rodaje B hacia la parte nacional de la terminal, más precisamente a las puertas 6 o 7, que son las que generalmente opera Avianca. El desembarco se hizo rápido y las valijas llegaron enseguida.

Así pasó un nuevo vuelo a Colombia pero esta vez tuve la suerte de viajar en una joya de la aeronáutica, y eso nadie me lo puede quitar. El servicio de Avianca, como siempre fue muy bueno. Lástima lo del web check in pero en viajes posteriores ya estaba implementado así que ya no es inconveniente en estos días. En los últimos años esta aerolínea ha ido creciendo, abriendo rutas nuevas y fusionandose con Taca, y a la vanguardia de la tecnología en cuanto a flota ya que la han ido renovando y están próximos a recibir los 787, ojalá sigan así.

 

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