El derribo del TC-63

Cuando hace unas semanas hablaba sobre el atentado que sufrió el TC-62 conté que otro Hercules había sido derribado años después durante la guerra de Malvinas. A pesar de que las condiciones fueron totalmente diferentes me parece una buena idea para tener siempre presente este tipo de casos.

Particularmente, una vez comenté que mi pasión es más por la aviación comercial que la militar pero que de todos modos esta última no deja de fascinarme. En mi familia siempre hemos tenido presente la vida militar (mi abuelo fue artillero del ejercito y mi tío estuvo en la Escuela de Aviación Militar) por lo que con mis primos compartimos especial admiración y respeto hacia las Fuerzas Armadas, en especial la Fuerza Aérea Argentina.

La historia que voy a contar hoy involucra a un Hercules C-130 y a un Sea Harrier. De un lado una tripulación compuesta por 7 argentino y del otro un inglés que literalmente, en mi opinión, no les perdonó la vida. Pero no los adelantemos a los hechos.

El TC-63, presumiblemente durante la guerra.

Sentado en el puesto del comandante está el Capitan Ruben Hector Martel, quien estaba a cargo de la misión ese día.

El martes 1º de junio de 1982 la guerra de Malvinas estaba llegando lentamente a su fin. Ese día, el Hercules TC-63, bajo el indicativo de misión Tiza, despegó poco antes de las 9 de la mañana de la Base de Comodoro Rivadavia rumbo a las Islas. Su misión consistiría en detectar blanco navales con una técnica poco convencional y que requería de mucho coraje: se volaba rápido y a baja altura sobre el mar y de repente se ascendía a 10.000 pies con un ángulo de ascenso bastante pronunciado, se prendía el radar dejando que hiciera 2 o 3 barridas, de esta manera podían rastrearse potencial blancos, y luego el mismo se apagaba y se descendía nuevamente a la altura inicial mientras se cambiaba el rumbo para evitar ser perseguido si se había sido detectado. El volar a baja altura aseguraba que los aviones no lo fueran, era el hecho de ascender lo que dejaba al descubierto al Hercules y lo hacía vulnerable teniendo en cuenta su velocidad respecto a la de posibles interceptores.

El TC-63 ya había realizado 2 maniobras de estas cuando fue rastreado por el radar del HMS Minerva, que inmediatamente informó a las PAC (Patrulla Aérea de Combate) que se encontraba en la zona. Esa PAC estaba compuesta por 2 Sea Harriers, piloteados por los Tenientes Nigel Ward y Steve Thomas, quienes volvían de su ronda de patrullaje hacía el portaaviones. Ward y su numeral decidieron ir a echar un vistazo y así fue como descubrieron el Hercules, que al descubrir que había sido rastreado estaba volando hacia el continente tratando de alejarse de las amenazas. Ante la situación de ver un avión enemigo escapando y estando falto de combustible, Ward decidió derribar al TC-63. Primero disparó un misil Sidewinder que no impactó contra el avión argentino por no haber esperado que el sistema de tiro fijará bien el blanco. Ante esta situación, el piloto inglés decidió intentarlo una vez más, para eso aceleró un poco con el fin de poder entrar en un  mejor rango de ataque y esta vez el sistema de tiro si fijó el objetivo pero no lo hizo en ninguno de los 4 motores del Hercules, lo hizo en uno de los tanques auxiliares que tenía en su ala derecha. Al ver que el avión seguía volando, sabiendo que el sistema de supresión de fuego del Hercules era muy bueno y que él debía volver ya a su base o se quedaría sin combustible, decidió selectar cañones de 30mm y disparar contra la cola del Hercules, lo que provocó que la misma se destrocé y finalmente el avión cayera al Mar Argentino. Ward y su numeral volvieron sin problemas a su base con la tranquilidad de haber cumplido su misión mientras la vida de 7 integrantes de la Fuerza Aérea Argentina se apagaba.

Dibujo conmemorativo del derribo.

Ahora, ¿fue desmedido el accionar el Teniente Ward? Teniendo en cuenta que el daño ya había sido hecho, que posiblemente el avión no llegará a tierra y debiera amerizar o que si llegará lo más probable es que no volviera a volar, por lo menos durante lo que quedaba de la guerra, cumpliendo el objetivo de neutralizar la flota argentina, ¿era necesario rematarlo hasta que se estrellase? A mi parecer, considero que no pero es cierto que hay que estar en esa situación, en la cual por ahí no se puede actuar con la cabeza fría.

Nigel Ward, 29 años después de la guerra, en un entrevista con Ezequiel Martel , le confesó que Inglaterra había estado tratando de derribar a los Hercules ya que para ellos eran “armas de guerra” debido a que llevaban provisiones, tropas y evacuaban soldados, todo eso cuando volaban a Puerto Argentino, y que para ellos eran muy importantes pararlos. Siempre había pensando que si tenía la oportunidad de interceptar a uno, volaría a la par y que lo obligaría a aterrizar pero que la vez que tuvo la oportunidad él estaba volviendo a su base luego de terminar su misión, con la consecuente falta de combustible, y pensó que debía actuar de manera distinta a la que se había imaginado durante la guerra.

La foto más famosa del Teniente Nigel Ward.

Todos los años, en la I Brigada Aérea de Palomar se homenajea a los caídos pero hace 2 años, cuando se cumplieron 30 años del hecho, fue el más significativo.

Monumento que recuerda el hecho. La persona de anteojos es Ezequiel, el hijo del capitán Martel.

Lo que pasó con el TC-63 sirve para recordar y valorar el accionar de los pilotos de los Hercules quienes no dudaban en arriesgar sus vidas, aún volando en inferioridad de condiciones ante los Sea Harriers, para cumplir con su misión y no dejar solos a sus compatriotas apostados en las Islas. Otro hecho que hiela la sangre y llena de orgullo es cuando literalmente trajeron el A-4B del Alferez Dellepiane quien se estaba quedando sin combustible en el medio del mar por tener agujereado sus tanques. Si tienen la posibilidad de leer ese capítulo de Halcones de Malvinas no duden en hacerlo.

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4 Respuestas a “El derribo del TC-63

  1. Este derribo – me adelanto en considerarlo como innecesario- está avalado por las leyes de guerra y, en principio, desde este estricto punto de vista el proceder de Ward no merece reproches. Pero, tomando en consideración la desproporción en la relación de fuerza disponible, estimo que viola una regla no escrita, según la cual los pilotos de combate, antes que meros ejecutores de órdenes o -quizás en este caso- impulsos incontrolables, deben ser CABALLEROS y proceder en consecuencia. Se resume en una palabra: fair play. Sospecho que este derribo le debe pesar en la conciencia al teniente Ward…
    Saludos

  2. Perdemos tanto tiempo leyendo y oyendo noticias sobre corruptos, ladrones, agresores, violadores, etc que creemos que todo el mundo es así… sin embargo hubo y hay personas que cumplen su rol como corresponde y es bueno homenajearlos como hacés en este post.
    Saludos!

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