Alojandome en Bariloche: el Kenton Palace.

Luego de sacar de definir la cantidad de días a pasar en Bariloche y de tener emitidos los pasajes, era hora de elegir donde alojarnos. Serían 10 días los que pasaríamos en la ciudad y no queríamos ir a cualquier lugar, que por ahorrarnos unos pesos estuviésemos incomodos. Una cosa es si pasas 2 o 3 días pero 10 es un número y para mi no hay nada más importante que la comodidad.

Booking fue lo primero que visitamos pero luego mi novia recordó que tiene un colega que maneja el departamento comercial de un hotel en el sur: ¿dónde? Justamente en Bariloche. Una gran casualidad. El elegido sería el Hotel Kenton Palace, inaugurado en abril del 2004 y con una ubicación muy buena: a menos de 2 cuadras del Centro Cívico y de la calle Mitre, una de las principales de la ciudad.

Como ya había pasado con el hotel de Mendoza, luego de un intercambio de mails pudimos lograr un pequeño descuento y al mismo tiempo, un upgrade. Pagaríamos por un habitación Superior pero nos otorgaría un Suite, que es lo top de lo top. Vuelvo a repetir, beneficios de tener una novia hotelera.

El vuelo en el que veníamos llegó un ratito antes de las 10 de la mañana, así que luego de retirar las valijas, tomamos el remis hasta el hotel y a las 10:30 ya estábamos chequeándonos, con la idea de dejar las valijas y dar una vuelta por el centro, ya que sabíamos que hasta las 14 hs no podíamos tomar la habitación. Nos dijeron que por llegar temprano nos darían prioridad en la entrega (doy fe que la pidieron a quien se encargaba de la limpieza de habitaciones) y nos sugirieron un par de cosas para hacer mientras tanto. Como teníamos que resolver lo del alquiler del auto vía mail nos ubicamos en el lobby para conectarnos a internet. Habremos demorado unos 10 minutos y cuando nos estábamos yendo, el encargado de la recepción nos dijo las palabras mágicas que todo viajero quiero escuchar cuando llega temprano al hotel: “Tienen suerte, su habitación ya está lista” No era que íbamos a tirarnos a dormir ya (aunque habíamos madrugado a las 4:30 de la mañana) pero nunca está de más poder refrescarse un poco, cambiar de ropa si es necesario y recién ahí salir a recorrer.

El edificio tiene 5 pisos y nuestra habitación era la 511, con una excelente vista al lago:

La habitación es cómoda, cuenta con un sofá que nosotros no usamos para nada, tiene un baño con bañadera, que calculo que en invierno luego de una día completo de en la montaña muriendose uno de frío debe ser la gloria para darse un buen baño de inmersión caliente.

El mueble hubiese estado comodo para poner la compu ahí pero lastima la falta de wifi en la habitación.

El baño era muy cómodo y la bañera muy buena.

El punto negativo es que el armario no tiene cajones donde poder poner la ropa que uno haya traído, lo que provoca que debamos tener la ropa en la valija todo el tiempo, siendo eso una gran incomodidad.

El cuidado y mantenimiento del lugar es muy bueno. El desayuno se sirve en el restaurante que se encuentra en el primer subsuelo y que de noche está abierto al público en general accediendo desde la calle. Ustedes se preguntaran ¿pero no está en el subsuelo? Si, pero la planta baja del hotel está elevada respecto a la calle, esa es la respuesta.

El desayuno era el mismo que en la mayoría de los lugares hoy en día. Variedad de frutas frescas, con cosas de panadería dulce, y fiambres básicos (jamón y queso solamente) y de caliente tienen huevos revueltos y salchichas ahumadas que se llevaron mis aplausos durante toda la estadía. Para beber, hay café y chocolate caliente, leche (caliente o fría) y jugo de naranja y yogur. Ah, y ofrecían también ensalada de fruta y cereales.

Mi desayuno a lo largo de los 10 días que estuve hospedado. ¡Mención aparte para las salchichas!

En el segundo subsuelo está el spa que cuenta con servicio de masajes y además tiene una bicicleta fija y cinta para correr para quienes quieren seguir haciendo ejercicio, aún en vacaciones (claramente no es mi caso). Para hacer uso de las instalaciones había que pagar $165 para acceder y si uno quería hacerse masajes, usar el sauna y la pileta había que desembolsar $400 (el acceso estaba incluido en esa tarifa) Me pareció caro teniendo en cuenta las tarifas que maneja el hotel por las habitaciones, debería estar incluido.

Para ir terminando puedo resumir los puntos a favor:

  • Ubicación: cerca del centro y del lago. Si uno se mueve en micro, tiene la parada de todas las líneas a la vuelta, a media cuadra.
  • La habitación es muy comoda.
  • La atención de los empleados es impecable.

Y en contra:

  • No tiene wifi en las habitaciones, al menos en la nuestra en el 5to piso. No quedaba otra que bajar al lobby para conectarse (de hecho desde ahí escribí la mayor parte de este post)
  • La ausencia de cajones en el armario.
  • El hecho que se deba pagar para acceder al spa.

Se podría decir que está empatado en cuanto a puntos a favor y en contra pero a opinión personal creo que lo volvería a elegir. No tendrá la magia y el encanto que tiene un hotel sobre el lago pero si viniste en avión y no en auto, como en nuestro caso, hospedarte a unos kilometros de la ciudad y moverte todo el tiempo en colectivo para ir a comer o hacer una excursión es un poco molesto.

 

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